Siempre
Siempre te tuve miedo,
Nunca pude siquiera mirarte,
no me cuesta imaginarte
es lo único que puedo.
Nunca quise tu atención,
me conformé con mi alma
con tu grisácea calma
aún me espera tu maldición.
Tendré algún día la suerte
de escuchar sordo tú canto,
tal vez me grites más fuerte.
No extraño nunca tu llanto,
parecieras odiarme, muerte,
que macabro resulta tu manto.
Infierno del alma
La sombra color carmín,
oscuridad, llegó el fin.
La piel maldita se seca,
mostrando su horrible mueca.
La rosas ya no son bellas,
pero tú no eres como ellas.
Dime la verdad a escondidas,
quiero tus vidas perdidas.
Vete a jugar en las nubes,
te esperan, no saben si subes.
Tienes miedo de algo apagado,
o es que tu deseo me ha dominado.
Tieso, muerto, tan indigno,
castigado entre lo maligno.
Ilusión dame tu eterna luz,
no dejes que manche su cruz.
En el sufrimiento me inspiro,
para atrapar su último suspiro
En esas calles
Largas, grises, interminables,
de risas, besos, alientos de amor;
de lluvia, viento y quemaduras.
Fuerte, veloz, mortífera, venenosa
seductora y desastrosa, de piedra,
de holas, adioses y aves efímeras.
Es de amigos, de amores, de error.
Escondite de los fantasmas de carne,
y de la presencia invisible, de todos.
De amantes, de corazones solitarios,
de almas gemelas separadas por el mal,
de vulgar perversión y poca monta.
Te vi venir, pasar y desaparecer,
indiferente, de piedra, de acero.
No me mires, que mas da, soy irreal.
No se
Se que a veces es difícil
esta vida, caída del cielo.
Oscuro es por las noches,
atraes las peores tristezas;
creas mil dolorosos suspiros,
que se extienden por el alba,
luego mueren silenciosos,
y a nadie le parece importarle.
Lo inútil no se extraña,
a eso que lo guarde el olvido;
el sueño maldito no llega,
que caiga, ansiada morfina.
Lágrima sacrificada, descansa,
te lo pido por favor, duerme;
yo te cuido en tu arrullo,
hasta cuando yo no se.
Es lo mejor que puedo darte,
también lo único que quiero...
ya pasará, volará, igual tú,
nos veremos algún día.
Pase lo que pase
Dime como y te dejo escapar,
dame tu perdón y te hago volar,
pase lo que pase te voy a ayudar,
de mí ya te vas a olvidar.
Explícame que y te lo haré ver,
hacia donde te debo perder.
Pase lo que pase lo vas a querer,
hacia el final te veo correr.
Escríbeme hacia que lugar debes ir,
donde es aquello de, feliz, vivir.
Pase lo que pase vas a sentir,
lo que es a mi lado morir.
A ciegas
Fría es la noche otra vez,
dime que es lo que no ves,
quiero saber que te dijo,
de que cuna fue ese hijo.
El sol te miente por ahora
y todo, apurado, empeora,
te habla el saber de la noche
que te quitará todo reproche.
La luna te quiere a solas
repicando entre verdes olas,
que pena que maté al ocaso;
al final fue todo un fracaso.
Frágil y hermoso topacio
que me quita mi humilde espacio,
tu brillo encandila mi ojo,
a ciegas mi voz busca alojo.
Tesoro
Se que tu no me buscas,
no soy de vidrio ni de oro,
ni de rosas, ningún tesoro
para que en ti me luzcas.
Si me encuentras no me quieres,
no soy caro, ni siquiera bello,
soy consciente de aquello,
no te culpo, no me hieres.
Si me quieres no te interesa,
frágil, feo, y de poco uso,
me preguntas quién me puso,
perdido entre tu belleza.
Triste, duro mal forjado,
impuro, aburrido, algo opaco,
me preguntas de donde saco,
el amor en mi guardado.
Si te miro
¿Qué es lo que veo?
¿Acaso ya te has ido?
¿Cuándo habías venido?
¿Debe ser el dolor tan feo?
Si te miro me muero,
no soporto tu presencia,
tu calor, tu decencia,
es eso lo que quiero.
Eres luces del firmamento,
te veo y me avergüenzo,
al menos eso ya no pienso,
¿este no es el momento?
¡Maestra de la frialdad!
demuéstrame lo que me pides,
dejas todo a medias, y decides;
¿de dónde sacas tu bondad?
Vago
De una noche a la otra,
desde esta vida al final
en la vía, mía es, ¡que día!
¿Ganaré algo o es inútil?
maldita suerte, que celeste,
ahora te ríes de mí, que bien.
¿Tan negro es el camino?
tan difuso no lo recuerdo,
equivocado o no, que importa.
Me duelen los ojos, ¿qué hago?
que insoportable luz ¿eres tu?
aunque sea ya no siento dolor.
Gracias...
Esperando
Ya se duermen las piernas,
el frío mata, la noche muerta,
el sol se acurruca en tu pelo,
se rinde mi fuerza ante él.
Pídeme una explicación, aunque
no tenga nada que decirte, nada.
He esperado tanto y me debilito,
ya me olvido, pero de a ratos,
porque estoy aquí, ahora lo sé.
Te odio, no soporto verte,
por eso estoy esperando, por ti,
porque te quiero, pero de a ratos.
Te lloro cada noche, te deseo,
te quiero abrazar, pero no quiero
porque se lo que sientes, lo siento.
Cuando te tengo, no te quiero,
si te quiero no te puedo tener,
cuando tenga algo te lo quiero dar.
Esperando están mis letras,
serenatas de amores, de odio,
odio amarte, amo tu indiferencia,
cuando no estas no puedo olvidarte,
si estas ni siquiera pienso en ti.
Que locura, ya no se nada, solo espero.
Milagros
¡Qué canción más triste!
me da pena escucharla,
¿que puedo hacer? es tu voz
la que no me canta alegre.
Milagros suceden a veces,
a mi no me llegan, a veces
pienso en vivir como todos,
pero todavía tengo esperanza.
Mis penas son terribles,
que mala suerte, son inútiles.
¿De qué se queja mi alma?
Si yo no sufro tanto.
Yo creo en milagros,
aunque ellos no existan,
tal vez no los conozca,
si no los necesito, tal vez.
Hasta luego
Siempre quise despedirme,
nunca supe como, no importa,
como mi tiempo se acorta,
dime ahora que vas a pedirme,
Tres años después, o más,
tal vez menos, que más da,
eso me recuerda que será,
peor que como lo soñé jamás.
Es decir, la distancia,
es eterna pero vulnerable,
necesaria e innegable,
horrible, llena de elegancia.
Ya es hora, al camino,
demorado estoy ahora,
maldita esta hora,
pienso libre y clandestino.
Rápido despídete, un beso,
eso nada mas te pido,
antes, ahora ya me he ido,
era mucho pedirte eso...
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